Cáritas Mendoza
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Testimonios de Voluntarios

Los siguientes testimonios provienen de distintos puntos del país y pertenecen a voluntarias y voluntarios que comparten sus vivencias, sus desafíos y su gratitud a Jesús por la posibilidad de reconocerlo cotidianamente en los rostros y las necesidades de los pobres.

La Casita de la solidaridad

«Nos sentimos re felices, damos todo lo que tenemos; verlos crecer en seguridad y que vean otro horizonte, es hermoso, muy gratificante», expresa Susana María Garro, quien junto a Gustavo Chesini, su marido, coordinan «La Casita de Cáritas, Lucy Rocca de Rossi», perteneciente a la parroquia San Juan Bautista y Beato Juan XXIII, de Cáritas Gualeguaychú.

«La solidaridad es dar y darse y eso hacemos cada día, con todo lo que implica, escuchar, acompañar, alentar y poner límites, que es difícil pero es lo que permite aprender y conocer», agrega Gustavo. «La solidaridad es una vocación que permite ver y hacer las cosas de otra manera, ver la persona por dentro y por fuera, más profundamente», complementa Susana.

«Estamos organizando un taller de armado y arreglo de bicicletas para varones de entre 11 y 14 años con el objetivo de formar en vez de informar, para prevenir y acompañar, para que dediquen su tiempo en algo que les guste y los entretenga, para que sea un espacio para compartir y dialogar», explica Gustavo orgulloso del proyecto que tenía pendiente desde su juventud.

«Los chicos están ilusionados, esperando la fecha para comenzar. El hecho de que hagan talleres y adquieran nuevos aprendizajes en alguna actividad que les guste les hace sentir que pueden y les da fuerza para seguir, muchos al hacerlos retoman la escuela», describe Susana.

«La Casita» ofrece diversos espacios de encuentro, capacitación y promoción humana. Brinda talleres recreativos para reforzar el aprendizaje, de alfabetización de adultos, de apoyo escolar primario y secundario, de ritmo y percusión, para acompañar a los padres en la educación de sus hijos, juegos didácticos para diferentes edades, talleres de corte, calzado, marroquinería y carpintería.

Los segundos sábados del mes integrantes y voluntarios organizan una feria americana en la cual exponen diversos productos a muy bajos precios: «Es un fenómeno barrial, en el cual ofrecemos explicaciones sobre las utilidades de los diferentes elementos de los cuales tal vez no se tenga suficiente información para que puedan aprovecharlos de la mejor manera», especifica Susana.

Desde hace dos años, Susana y Gustavo brindan su tiempo a personas que sufren situaciones de pobreza y exclusión ofreciendo acompañamiento y capacitación en diferentes talleres. «Trabajamos para la promoción de las personas porque entendemos que con la pobreza económica vienen las otras pobrezas pero si les hacemos sentir que ellos pueden y saben, los ayudamos a seguir adelante», concluye Susana.

La solidaridad como filosofía de vida

«Siento que este es mi lugar en el mundo, me siento muy bien donando mi tiempo a quienes más lo necesitan, entiendo su dolor y me gratifica su agradecimiento y su retribución», expresa María Graciela Vicentini, voluntaria de la parroquia San Francisco de Asís de Cáritas Bariloche.

La solidaridad fue un valor que María Graciela aprendió en su hogar: «Me crié en una familia en la que el ser solidario era un ejemplo, mi abuelo era italiano y ayudaba a los inmigrantes recién llegados, los albergaba en su casa hasta que consiguieran trabajo. Hoy, desde mi tarea me intereso por saber sobre la conformación de las familias, sus condiciones y necesidades para ver qué ofrecerles y cómo acompañarlos», destaca.

Desde niña, María Graciela brinda su tiempo para acompañar a personas que sufren situaciones de pobreza y exclusión. «De chiquita fui voluntaria en parroquias de Buenos Aires y desde el 2008 estoy en Cáritas con un grupo en el que nos complementamos muy bien, realizamos trabajos de asistencia, con excluidos en trabajo, de cultura y de educación».

Al mismo tiempo, colabora en talleres, asistencia, comidas, acompañamiento y en el ropero que la parroquia ofrece. «Recibimos donaciones, nos aseguramos que las prendas se encuentren en condiciones, las organizamos por rubro y talles y nos organizamos para realizar las entregas los martes», detalla.

«Queremos acompañar y hacer sentir bien y dignas a las personas que se acercan por necesidad, les ofrecemos que brinden una colaboración a Cáritas a modo de retribución, para que no sientan que necesitan de una limosna sino que ellos se lo ganaron con su trabajo, así, muchas mujeres se suman a colaborar con el ropero», describe.

La parroquia San Francisco de Asís de Cáritas Bariloche realiza un intenso trabajo de acompañamiento y promoción humana a partir de talleres de costura, que les permite a quienes participan hacer sus propias prendas y realizar ferias para recaudar fondos para compras de medicamentos. Talleres de tejidos y crochet y de cocina, para consumo personal y para comercializar. Actualmente, los talleres se encuentran suspendidos por trabajos de construcción que se están realizando en la parroquia.

Compartir, escuchar y entender, claves de la solidaridad

Solidaridad es más que dar la mano, es compartir, escuchar, entender y ver al otro; es pararse a sentir el dolor, la indignación y la alegría con la persona que tenemos al lado. Cuando uno lo hace así, da y recibe de corazón y no hay nada más gratificante», describe Natividad Gómez, voluntaria e integrante del grupo de Mochileros del área de Emergencia de Cáritas Rosario. «Hace dos años conocí uno de los talleres que hacían los Mochileros, me gustó me entusiasmé y me sumé. Al principio sentía un desafío enorme el estar con los chicos y me preguntaba ¿Nadie se da cuenta que esto está mal, que hay que ayudar? Pero, con el tiempo se sumaron voluntarios y armamos un lindo grupo. Hoy, somos muchos los que queremos cambiar las situaciones difíciles de personas que viven situaciones de pobreza y exclusión».

Natividad coordina talleres de acompañamiento y contención para niños de Alto Verde y Triangulo, dos comunidades de la ciudad Villa Gobernador Gálvez, diócesis de Rosario. «Son barrios muy humildes a los que llegamos con el objetivo de compartir la merienda y trabajar la concientización sobre el medio ambiente».

«A medida que nos fuimos conociendo, fueron surgiendo otras necesidades y comenzamos a trabajar diferentes temas y valores de los niños y sus contextos. El taller es un espacio de escucha y aprendizaje en donde además, compartimos experiencias y nos enriquecemos entre todos», explica entusiasmada.

«Es una experiencia muy linda, la disfrutamos todos, los nenes esperan re contentos los sábados para tener el taller y, la espontaneidad y el cariño que nos dan nos hace sentir feliz; siento que toco el cielo con las manos, es muy lindo hacer lo que hacemos», expresa emocionada.

La solidaridad, vocación de servicio

Desde los diez años Zulema Haydee Quintana, alias «Zulma», se interesa en acompañar a las personas para que se descubran valiosas. Con más de 15 años de voluntariado en Cáritas, reconoce que «la solidaridad es vocación de servicio y necesita de organización y de trabajo en equipo» y, en ese sentido destaca «a lo largo de este tiempo hemos logrado un cambio en la organización del municipio y de toda la ciudad».

Zulma trabaja en diferentes barrios de la periferia de la ciudad y en comunidades diocesanas. «Tratamos con ellos la ocupación de tierras y problemas de desalojos municipales, ya que muchos se vinieron acá al sentirse desplazados de las chacras. También, trabajamos para que la municipalidad les de un espacio donde puedan cultivar las tierras y acompañamos a las personas para que puedan aprovechar la fertilidad y sus siembras», especifica.

«Nosotros entendemos que somos personas que tratamos con otras personas, los valoramos y buscamos promoverlos, enseñarles y aprender con ellos. Las comunidades Caballeriza y Tiro Federal tenían muchos problemas con los jóvenes por robos y violencia, a medida que fuimos trabajando con ellos la problemática disminuyó notablemente», agrega.

A través de los espacios de encuentro y capacitación, Cáritas Oberá brinda herramientas y conocimientos sobre ciudadanía y para cubrir las necesidades básicas y urgentes. «Hace diez años atrás había serios problemas de desnutrición, realizamos un intenso, y fructífero trabajo de formación sobre cómo y qué sembrar en espacios chicos para obtener alimentos variados y nutritivos y mejorar la calidad de vida», expresa orgullosa al recordar el logro alcanzado.

«Junto a las madres, con esfuerzo y, muchas veces, sin herramientas, conjugamos el verbo poder: porque yo puedo, vos podes y todos podemos y así, avanzamos», explica Zulma al referirse a Neyke Chamigo, un espacio de acompañamiento y capacitación que la diocesana brinda para darle herramientas y alentar a las personas que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad.

Neyke Chamigo, es una expresión guaraní que su traducción al español sería «Vamos, no aflojes amigo» o «avancemos amigo». Por eso, agrega: «me entusiasma y me genera gran satisfacción ver que las personas a quienes uno acompaña recuperan sus fuerzas, sus ganas y son multiplicadores», expresa emocionada.

Cáritas Oberá realiza un intenso trabajo de promoción humana en comunidades que sufren situaciones de pobreza y exclusión, articulando con la Municipalidad, el Gobierno de la Provincia, el Estado Nacional y otras organizaciones.

Oficina de Empleo solidaria

En la Vicaría Centro de Cáritas Buenos Aires funciona una Oficina de Empleo que tiene como objetivo tender puentes entre las necesidades laborales de las personas más humildes y diversas empresas y particulares que requieren de algún tipo de servicio. Allí, Lucía Venturini (25) y Cleyder Juárez Zeta (34), ofrecen su servicio como voluntarios y descubren, en cada encuentro con otros, la posibilidad de experimentar una Caridad transformadora.

«Generamos un nexo entre empleados y empleadores. Generalmente nos visitan hombres y mujeres con muchas necesidades. Algunos no tienen trabajo, otros viven en situación de calle o en las parroquias», describe Lucía, psicóloga de profesión, quien tres veces por semana, además de ofrecer su trabajo voluntario, brinda atención psicológica y contención a quienes lo requieren.

Por su parte, Cleyder, estudiante en la licenciatura de Recursos Humanos, se acercó a Cáritas un año atrás en busca de empleo y descubrió una realidad que hasta entonces desconocía: la de personas quienes debido a diversos problemas económicos y familiares se encuentran desempleados. «Me quedé para ayudar. Yo me encargo de conseguir cursos y talleres para quienes quieren formarse pero no pueden pagar sus estudios y a raíz de eso se ven imposibilitados de accede a un trabajo digno», explica.

Ambos coinciden en que una de las principales riquezas de «poner la solidaridad en acción», como expresaba la Madre Teresa de Calcuta, es la de tener la certeza de que con que cada voluntario puede aportar se pueden lograr grandes cosas. «Podemos compartir nuestros problemas y al mismo tiempo buscar una salida juntos», asegura Lucía. «También -agrega Cleyder – es muy importante poder contribuir a la promoción de humana. Yo me contento con que algunas personas aprendan un oficio u obtengan conocimientos que les permita enfrentar con más herramientas el camino de la vida».

«Las necesidades están a nuestra vista. Debemos hilar más fino en la cotidianeidad de la vida porque tan solo con escuchar a una persona, aunque uno crea que es poco se está ayudando mucho», dice Lucía dirigiéndose a quienes tienen ganas de ayudar y aún no encontraron un espacio para hacerlo o no se animan. «Siempre, la solidaridad y las ganas de apoyar al prójimo son importantísimas. Una vez que este valor se pone en práctica es algo espectacular. Además, existen muchas organizaciones en las que se necesitan voluntarios y ese granito de arena que cada uno ofrece, por pequeño que parezca, suma mucho», concluye Cleyder.

Aquellas empresas, organizaciones o particulares que deseen integrarse en calidad de empleadores a la Oficina de Empleo de Vicaría Centro de Cáritas Buenos Aires o quienes simplemente busquen trabajo comunicarse al 4302-1891 o vía mail a centro@caritasbsas.org.ar

Un invitación a experimentar la solidaridad

«Nací en un pueblo de La Pampa, un lugar en el que no había pobreza. A mis dieciocho años me mudé a Bahía Blanca, me acerqué a Cáritas y ahí descubrí que muchos hermanos sufrían duras necesidades. A partir de se momento soy voluntaria», recuerda Paula Sañudo, integrante del grupo Fraterna Comunidad del Carmen que funciona en Cáritas parroquial Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Tandil, diócesis de Azul, provincia de Buenos Aires.

Inspirada el testimonio de entrega de la Beata Madre Teresa de Calcuta, desde hace veintitrés años Paula contiene, anima y acompaña la vida de hombres y mujeres que pertenecen a las comunidades más pobres de su diócesis con la certeza de que entregando parte de su tiempo y su dedicación contribuye a que toda la comunidad esté un poco mejor.

Al referirse a las iniciativas impulsadas desde la parroquia, Paula explica que «se trabaja en la autoconstrucción de viviendas y, junto con las familias, tenemos nuestra propia máquina para construir los bloques de cemento necesarios para la obra. También, atendemos un comedor comunitario, organizamos un servicio de ropería y ofrecemos el espacio físico dónde se brindan cursos de formación laboral con certificación oficial que son abiertos a toda la comunidad, en los oficios de electricidad, zinguería, panadería, peluquería y corte y confección».

A través de las experiencias compartidas en estos espacios de encuentro, se identifica cada vez con mayor claridad la necesidad de contar con más voluntarios quienes con su tarea hagan posible que la solidaridad llegue a quienes más lo necesiten de la forma más rápida y ordena. «A veces tenemos muchas cosas para hacer pero no contamos con las manos y los corazones suficientes para poder concretarlas. De sumar a más voluntarios las acciones que impulsamos podrían llegar a más gente».

El servicio hacia los demás constituye una parte importante en la vida de Paula y en la de los de los treinta voluntarios que día tras día, incansable y silenciosamente, toman a esta actividad solidaria como una de sus prioridades. «Ya no puedo dejar esto», dice y afirma que el 40% de los integrantes de este grupo son personas pobres que ayudan a otras familias. «Porque uno siempre tiene algo para dar, ya sea escuchando a quienes sufren o dando un mano en lo que puedan. Por eso hacemos una invitación a quienes quieran donar su tiempo como voluntarios porque es un proceso muy lindo», concluye.

Animarse a vivir la solidaridad

«En la vida, uno contempla muchas cosas. Ver las carencias que padecen las personas y la necesidad de contar con un mayor número de voluntarios hicieron que desde que me jubilé, trabaje en Cáritas Prelaticia en distintas tareas que ocupan gran parte de mi tiempo», expresa Rolando Cari (71), voluntario de Cáritas Humahuaca, quien desde hace ocho años impulsa y acompaña diversas actividades llevadas adelante junto a las comunidades más pobres de la zona.

Una de los programas en los que participa Rolando es el de Autoconstrucción de Viviendas, un proyecto familiar y comunitario en el que a través de reuniones grupales y de talleres de capacitación en oficios se procura la organización y autogestión del proceso en su totalidad. En otras palabras, son los hombres y mujeres que menos tienen quienes realmente consiguen salir adelante, recuperar su autoestima y descubrir y desarrollar sus propias capacidades favoreciendo la inclusión social de sus familias.

«Yo viví la situación de no tener una casa cómoda y para mí es una gran alegría poder ver como otros hermanos disfrutan de su propia casa y como también, unidos en familia generan ese calor necesario para conformar un hogar. Ya trabajamos con ocho poblaciones y actualmente lo estamos haciendo junto a las localidades de Cerro Colorado y La Quiaca. Allí, mi tarea es la de verificar la construcción, proveer de los materiales necesarios e incluso, pensar de qué manera podemos solucionar las dificultades que surgen en el camino», describe Rolando.

Al ser consultado sobre el Día nacional de la Solidaridad, fecha en la que se conmemora el nacimiento de la Beata Madre Teresa de Calcuta, Rolando reconoce en su testimonio de vida y servicio hacia los más pobres un ejemplo a seguir. «Es, sin duda, la Santa de nuestro tiempo. El es modelo de apóstol que necesita el mundo y que no puede ser ignorado. Tiene que ser nuestra motivación para seguir este camino tan importante que es el de estar atentos a la necesidad de nuestros hermanos por sobre todas las cosas».

Por último, Rolando Cari invita a todas las personas quienes aún no lo hicieron, a vivir la experiencia de solidaridad y de servicio, que significa ofrecerse como voluntarios y poner de manifiesto el amor hacia lo demás. «Quienes tienen ganas deben de animarse porque cuando uno quiere, el tiempo para dedicarle esta tarea surge de una manera o de otra. Además, uno se siente reconfortado al saber que este es el mejor modo en que podemos comunicarnos con Cristo».

Un llamado de Dios a vivir el amor

El voluntariado en Cáritas es mucho más que una opción filantrópica. Es una vocación. Es un llamado de Dios a vivir el amor, haciéndonos prójimos de los hermanos que sufren. El compromiso por la Justicia y la Solidaridad de quienes asumen el voluntariado se alimenta en la esperanza compartida de que es posible un mundo mejor para todos.

Los siguientes testimonios provienen de distintos puntos del país y pertenecen a voluntarias y voluntarios que comparten sus vivencias, sus desafíos y su gratitud a Jesús por la posibilidad de reconocerlo cotidianamente en los rostros y las necesidades de los pobres.

Lucas Rodríguez

Voluntario en el Espacio Educativo Emáus de Colonia Osvaldo y Colonia San Francisco, Cáritas Añatuya.

«Yo soy voluntario del Espacio Educativo Emaús de Cáritas Colonia Osvaldo y Colonia San Francisco de la diócesis de Añatuya y noto que, a veces, no es suficiente el acompañamiento que reciben los niños en el colegio o en sus hogares para hacer las tareas escolares. Acá hay una gran deserción y muchos niños repiten de grado.

Por eso, desde nuestros humildes conocimientos les ofrecemos apoyo escolar. Les enseñamos a sumar, a restar, pero también les enseñamos valores como el respeto, el compartir y la solidaridad. Estoy convencido que la solidaridad es mirar, que es mucho más que simplemente ver, y reconocer al otro en sus necesidades, en su realidad, y acercarnos.

Existen muchas carencias materiales y espirituales y con lo que cada uno hace pareciera que no se consigue revertir la situación actual pero… el más mínimo gesto puede cambiar algo en las personas.

Acompáñennos! Porque cuantos más seamos los que intentamos ayudar a las personas a que mejoren su vida es mucho mejor. Con el apoyo de todos y de cada uno se pueden lograr muchas cosas, de a poco, pero es un cambio.

Además, nunca me sentí tan bien como cuando veo el rostro de los niños sonriendo. Todo lo que doy de mí en el centro educativo las familias me lo devuelven en afecto y cariño y eso es algo que no cambio por nada».

Jorgelina Madroñal

Voluntaria de la parroquia Sagrada Familia, Cáritas Morón.

«Yo soy voluntaria en Cáritas parroquial Sagrada Familia de Haedo. Estoy como encargada del ropero y junto a mis compañeras de equipo ayudo en la organización de la ropa, de alimentos y también frazadas y utensilios de cocina que son entregados a las familias que más lo necesitan.

Los sábados, contamos con la participación de asistentes sociales y psicólogas quienes conversan con las personas, las escuchan y les brindan la información necesaria para que puedan realizar los trámites de la jubilación y de los subsidios que les corresponden en la municipalidad.

Un día comenzamos a ver que en la estación de trenes de Haedo había muchos hombres que vivían en situación de calle y los invitamos a que se acerquen a la parroquia para tomar un mate cocido calentito. Al compartirnos sus historias de vida descubrimos que tenían problemas de violencia familiar, alcoholismo, drogadicción calentito y juntos empezamos a pensar la manera de ayudarlos para que ellos consigan estar un poco mejor.

Para mí la solidaridad, es esto, es dar amor, y eso se siente en el corazón. Tenemos que dar amor, primero en nuestro hogar y también, debemos ser capaces de ver que afuera hay gente que nos necesita. Dar amor al prójimo es dejar lo tuyo por un ratito y ponerte en la piel del hermano.

Yo me siento recompensada al ver que algunas personas me recuerdan y me llaman por mi nombre porque eso quiere decir que algo bueno hiciste por ellos, te tienen presente. En Cáritas tenemos a Dios como guía, como Maestro y, desde Él, todo para los demás.

Invito a otros a que salgamos un poco de nuestro propio mundo y que abramos los ojos a lo que pasa a nuestro alrededor. Abrir la puerta de calle nos basta para saber que hay hermanos nos necesitan y entonces sentir la necesidad de acercarnos para ser solidarios».

Alicia Ramírez

Voluntaria en Cáritas de la Prelatura de Esquel.

«Para mí, la solidaridad es estar atenta a la necesidad del hermano y salir a su encuentro con vocación de servicio y con ganas de prestar ayuda. Hay muchas formas de ser solidario: visitando a los ancianos, a los enfermos y a todos quienes necesitan de nuestra compañía.

Yo soy voluntaria en Cáritas de la Prelatura de Esquel y acá hacemos un poco de todo. Desde lo más pequeño, como puede ser poner flores frescas para que al encontrarnos con otros estemos en un lugar un poco mejor hasta preparar la ropa y los alimentos que luego son entregados a los hermanos a quienes más les hace falta.

Con el simple acto de aportar algo para que los demás se sientan mejor, ya estamos haciendo mucho. Preparando la merienda a los chicos que asisten a los comedores en los que se les brinda una copa de leche o saliendo a buscar algo que está haciendo falta se colabora mucho.

Hay mucha gente que tiene ganas de trabajar por el otro, por eso, cada gesto que hagamos hay que asumirlo con compromiso, con cariño, con el entusiasmo de compartir. Desde la certeza de que lo poco o mucho que podamos ya es una manera de acercarnos a quienes nos necesitan.

Mi servicio, el tiempo que dono voluntariamente me genera una satisfacción personal muy grande porque sé que estoy haciendo cosas que permiten que algunas personas, especialmente los más pobres, consigan estar mejor».

Isabel Mencio

Directora de Cáritas San Miguel Arcángel, Cáritas Formosa.

«Aunque vivimos en un mundo muy acelerado, en Cáritas San Miguel Arcángel, confirmamos todos los días que los argentinos somos un pueblo muy solidario. Durante la última Colecta Anual los formoseños demostraron su generosidad al compartir con quienes menos tienen, y eso, renueva la esperanza.

Aquí, ofrecemos capacitaciones en peluquería, cosmética personal, corte y confección y panadería, procurando que sean nuestros hermanos quienes logren salir adelante generando sus propios medios. También, tenemos el servicio de ayuda inmediata, que son los comedores y el ropero, porque aún hay muchas familias que sufren duras realidades de marginación.

A quienes aún no encontraron su forma ayudar ¡los invito a ponerse las pilas! Hay mucha gente que quiere se voluntaria y no se anima. Les recomiendo que se animen, que abran su corazón al Señor, que salgan a caminar por su comunidad para darse cuenta que hay mucha gente que nos necesita.

Eso es lo que hay que hacer, salir del hogar. Ser solidario es estar atento a las necedades de nuestros hermanos y poder compartir aquello que tenemos.

Este servicio de voluntariado que ofrezco me devuelve salud para mí y para mi familia. Me mantiene ocupada, voy de acá para allá, se que puedo levantarme todos los días y hacer cosas. Además, la gente siempre te devuelve una gran sonrisa, los chicos te abrazan, te dan felicidad ¡Qué poder es ver a los niños alegres! Eso da esperanza, te hace amar. Cuando estás es compañía del Señor nada te puede detener».

Norma Fernández

Programa Promoción de Familias Emprendedoras (PROFEM) de Cáritas Lomas de Zamora.

«En 2007 me acerqué a Cáritas como emprendedora y con una inversión mínima mi familia pudo acceder a un horno. Desde entonces nuestra vida cambió mucho. ¡Hoy tenemos una pizzería! Y ahora soy voluntaria del a través del cual ayudo a otras familias como la mía para que salgan adelante, para que vean que con trabajo todo se puede y por suerte, muchas personas lo están logrando.

Soy cristiana y eso es muy lindo porque se está despierto, ya no te detienen las cosas de este mundo. Yo quisiera que todo el mundo se despierte, por eso, a quienes tienen ganas de ayudar, les diría la palabra: tiempo. Sean voluntarios, no en el tiempo que les sobra, sino en el que les falta, porque la satisfacción de saber que otro progresa es tan grande que uno logra organizarse para donar ese rato. No tengan miedo, acérquense».

Marisel Rodríguez

Cáritas parroquial Ntra. Sra. de los Dolores, Cáritas Azul.

«En 2005 vine a estudiar a Tandil y sentía la necesidad de hacer algo. Me acerqué a la Capilla Nuestra Señora de los Dolores que tenía un convenio de prácticas solidarias con mi facultad. Fue entonces que comencé a dar apoyo escolar a los más pequeños y eso modificó mi vida, porque los chicos me dan mucho más de lo que yo les puedo entregar.

El convenio se terminaba pero yo quería seguir y ¡ya hace cuatro años que estoy acá! Me hace muy feliz ayudar a otros y ellos me ayudan a mí permitiéndome compartir la vida, que es hermosa. Por eso, a las personas que tengan ganas de ser voluntarios, les digo que se animen porque ésta es una experiencia muy reconfortante».

Virginia Borda

Centro Comunitario María de Nazaret de San Francisco Solano, Cáritas Quilmes.

«En 1989 yo quería abrir un comedor infantil para sacar de la desnutrición a los chicos de mi barrio y cuando me acerqué a Cáritas conocí otra visión: no se trata sólo de dar alimento, sino de despertar al hermano para que crezca en sabiduría.

Ayudo a otras personas porque la Biblia nos lo enseña y porque en mi infancia sufrí la misma realidad que hoy viven nuestros hermanos más pequeños: duermen en la calle, están desnutridos, no tienen acceso a la salud ni a la educación. Eso es lo que me motiva día a día a transmitirles amor, para que ellos no vivan lo mismo que me tocó a mí. Sueño con un mundo mejor, por eso les pido a todos que no nos quedemos. Estoy convencida de que es posible un cambio porque yo pude cambiar de adulta. Además, siempre hay un hermano que nos necesita».

Guillermo José Farías

Mochilero para la Emergencia de Cáritas Orán.

«Hace dos años, mi reloj se detuvo y perdí un colectivo en el que estaba previsto que yo viaje. Lamentablemente el micro sufrió un accidente en el que falleció mucha gente amiga. A partir de ese momento sentí la necesidad de acercarme a la Iglesia y empecé a formar parte de los Mochileros para la Emergencia de Cáritas. Me sentía bien compartiendo, yendo a los comedores, animando y acompañando a las personas y, de a poco me fui dando cuenta de qué se trataba.

Es muy lindo saber que a uno lo tienen en cuenta por eso, a quien tenga ganas de ayudar yo le digo que se acerque. Yo fui recibido con los brazos abiertos, además la gratificación que se experimenta es muy grande porque siempre, siempre, es más lo que uno recibe que lo que da».

Ignacio Maidana

Cáritas parroquial San Antonio de Padua, Cáritas San Martín.

«Tengo 76 años y soy profesor de educación física jubilado. En 2007 quería saber si podía ayudar con lo que se sé hacer, que es enseñar. Me acerqué a la parroquia San Antonio de Padua donde me invitaron a participar en un grupo de abuelos que se llama «Los Corazones de San Antonio» y, a través de distintas técnicas y metodologías, hacemos un poco de actividad física, empezamos a jugar, a bailar y a divertirnos.

Mi vida cambió mucho porque ahora tengo nuevos amigos con quién compartir la vida. Por eso, a aquellos que quieran ayudar y no sepan cómo, les recomiendo que pregunten, que no sean tímidos. Yo toqué puertas y pude ayudar, pero también me ayudaron a mí. Haciendo cosas pequeñas, uno puede dar una mano enorme».

Pablo Barrionuevo

Técnico constructivo del equipo de vivienda de Cáritas Cruz de Eje.

«Yo me acerqué a Cáritas a fines de 2006 a pedido del Padre Pedro López, quien me convocó para trabajar como técnico en el Programa de Autoconstrucción de 48 viviendas en mi comunidad, Villa de Soto, y partir de ese momento mi vida cambió un cien por cien.

Yo creo que a causa de la vorágine de nuestro trabajo, muchas veces no nos detenemos a pensar en las personas que pasan a nuestro lado pero ahora, soy conciente de que con lo que uno sabe hacer puede aportar para mejorar la calidad de familias enteras. Si uno consigue estar bien, pero los que están a nuestro alrededor no lo están, nunca se va a poder estar bien del todo. ¡Por eso sigo trabajando en la autoconstrucción de 148 nuevos hogares!»

Federico Nantes

Cáritas parroquial de San José Obrero de Chacra Monte, parroquia Cristo Resucitado de General Roca, Cáritas Alto Vall.

«Soy religioso marianista y colaboro con la misión de Cáritas en la parroquia Cristo Resucitado, de General Roca desde hace dos años. En este tiempo, junto a todas las voluntarias de las capillas, vimos con especial preocupación la situación de soledad, pobreza y abandono que viven muchos abuelos y abuelas, especialmente en la zona de chacras y se convirtió en una de nuestras prioridades buscar la forma de acompañarlos, visitarlos, asistirlos en necesidades puntuales, ayudarlos en gestión de trámites… y sobre todo brindarles una presencia cercana y fraterna.

En pleno otoño, cuando el frío patagónico empezaba a hacerse sentir, al abuelo Juan –que vive en una calle rural pegadito al alambrado de una chacra – se le desmoronó una pared de su viejo ranchito de adobe. Al estar solo y sin familiares cercanos, y no poder recibir ninguna ayuda pública por no vivir en un barrio, la situación motivó a dos voluntarias de Cáritas de ese sector –Nilda Fuentes y Marianela Troncoso– a movilizarse para buscar el modo de construirle al abuelo una piecita nueva… En seguida empezaron a encontrar corazones y brazos solidarios: jóvenes de las distintas capillas de la parroquia y del Grupo Scout San Cayetano, vecinos y vecinas, personal del Puesto Sanitario de Chacramonte, el financiamiento de Cáritas diocesana… ¡y manos a la obra! Hoy el abuelo Juan tiene su nueva casita de material donde refugiarse del viento, la lluvia y el frío y donde recibir con unos matecitos a sus amigas de Cáritas.

Para todos fue muy buena la experiencia de trabajo en conjunto, y realmente pudimos experimentar que «Cáritas somos todos». En este día del voluntariado, demos gracias a Dios por todos aquellos y aquellas que dan generosamente de su tiempo y esfuerzo para construir una sociedad justa y fraterna, más parecida al sueño del Padre para la humanidad… Y pidámosle que no deje de darnos un corazón compasivo y generoso como el de Jesús, el Buen Samaritano».

Hilda Riva

Cáritas Quilmes.

«Soy animadora zonal, diocesana y parroquial y lo que me motiva a asumir una tarea voluntaria es poder estar cerca del pobre, de quien sufre situaciones de discriminación. Soy voluntaria desde que descubrí que Dios me llamaba a este lugar y me daba herramientas para hacerlo».

María Inés Fassio de Botto

Cáritas parroquial Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Cáritas San Francisco.

«Tengo 28 años y hace cuatro que soy voluntaria en la Cáritas de mi parroquia y tres que me desempeño como directora. El mensaje del Evangelio hoy resuena más que nunca y me llama a comprometerme con acciones concretas, con una mirada compasiva hacia tantos hermanos que sufren necesidades materiales y espirituales, con la necesidad de sentirse amado y escuchado, de sentirse Hijo de Dios, es la cruz más pesada que tienen hoy nuestros asistidos. El mundo está cansado de palabras y promesas, por eso es necesario el compromiso de todos con acciones concretas».

Nidia Raquel Lissi

Cáritas parroquial San Juan bautista de la localidad de Brinkmann, Cáritas San Francisco.

«Tengo 82 años y soy directora de Cáritas parroquial. Soy voluntaria de Cáritas desde 1982, hace 26 años que comencé con este hermoso trabajo de ayudar a mis hermanos que más lo necesitan. Lo que me impulsa y me da fuerzas para seguir en este apostolado es la voluntad de ayudar, de seguir siendo útil a toda la sociedad, especialmente a mis hermanos que menos tienen».

Nancy Coria

Cáritas parroquial San Antonio de Padua, Las Heras, Cáritas Mendoza.

«Soy voluntaria desde hace aproximadamente 7 años. Comencé en mi parroquia y luego en Cáritas diocesana. Actualmente soy directora de Cáritas San Antonio de Padua de Las Heras y entre las actividades que llevamos adelante damos talleres de capacitación en costura y de nutrición, tenemos un merendero y acompañamos a 150 familias.

El voluntariado, más que una tarea, es un acto de amor que nace de la voluntad de cada persona. Para mí, significa retribuir un poco del amor que recibimos de Jesús todos los días. A partir de una experiencia de Jesús, te enamorás y optás por este apostolado.

La realidad de hoy hace nacer la necesidad de involucrarse más, estar cerca de las familias, en la educación, la salud y en todo lo relacionado con lo social. Los voluntarios tenemos que buscar los medios para ayudar y eso, hoy en día, cuesta y mucho. De todos modos, el amor de Jesús no deja de sorprenderte a través de la transformación de la gente».

Yolanda Kessler

Cáritas Catedral San Miguel Arcángel, diócesis de San Miguel.

«Soy voluntaria hace 17 años, actualmente soy directora de Cáritas de la Catedral. Fundamentalmente, mi tarea es organizar y animar a los voluntarios para que puedan seguir y estar con la gente.

En este contexto del país y de mundo en el que la palabra crisis resuena con tanta fuerza tengo un poco de miedo por la realidad que estamos viviendo, especialmente por lo que veo acá en la parroquia, donde aumentó la demanda por parte de la gente, concretamente en el comedor.

La crisis asusta pero también me moviliza a actuar, a asumir esta tarea de voluntaria. Tenemos que dar más horas de nuestro tiempo porque en este momento como Cáritas tenemos que estar ayudando más, movernos más aún, no quedarnos paralizados por la crisis que hay o la que va a venir. Por eso, en nuestra Cáritas seguimos adelante, no nos alcanzan las manos para atender a nuestros hermanos y salir a la calle…»

Ignacio Sosa

Cáritas parroquial Nuestra Señora del Santo Rosario, Grand Bourg, Cáritas San Miguel.

«Estoy como voluntario hace 7 años en Cáritas parroquial de Nuestra Señora del Santo Rosario de Grand Bourg, en la diócesis de San Miguel. Pensar en la gente que está en esa situación de crisis me motiva a llevar adelante mi tarea, me impulsa a ser voluntario. La crisis existe, es real, y frente a ella trato de poner mi granito de arena en lo que sea.

En la parroquia preparo las bolsas de mercadería para los voluntarios, que todos los meses se la ganan con el fruto de su trabajo. Acompaño a las huertas comunitarias y a algunas familiares. Atiendo a las personas que se acercan a Cáritas, las escucho, trato de ver qué les pasa, en que las podemos ayudar y, cuando es posible, les damos trabajo en la parroquia. Trabajo también en relación con las capillas, especialmente en la organización de eventos parroquiales».

Ana Bayá Casal

Cáritas diocesana San Miguel.

«En este contexto de crisis que vive el país, las carencias de la gente y la situación de desigualdad de oportunidades se ven claramente y esto nos motiva a asumir nuestra tarea como voluntarios. Tenemos la posibilidad de estar en una situación en la que cada uno puede brindar algo a los demás que, tal vez, no lo tendrían de otra manera.

Soy psicóloga y ejerzo mi profesión en Cáritas como voluntaria desde hace doce años, coordinando actualmente el área de Salud Mental que funciona en la sede diocesana, donde brindamos atención psicológica y asesoramiento a familias en situación de riesgo social, en forma gratuita».

Norma de Caula

Cáritas parroquial de la localidad de Hernando, diócesis de Villa María.

«Trabajo en la contención de los niños que concurren al comedor de Cáritas, atiendo a las personas que vienen en busca de ayuda y además ordeno la ropa que nos donan. Mi motivación para ser voluntaria nace cuando descubro la necesidad de trabajar por lo que menos tienen. Hoy en este contexto de crisis me siento interpelada a hacer algo más por quienes tienen distintas necesidades».

Teresa Machado

Comunidad Santísima Trinidad, de la Parroquia Cristo Rey de Mar del Plata.

«Soy voluntaria desde 1993 en el servicio de la caridad en la comunidad Santísima Trinidad, de la parroquia Cristo Rey de Mar del Plata. Aquí hacemos atención primaria a las personas que se acercan por necesidades primordiales. Asimismo, buscamos favorecer la promoción humana, acompañamos a las personas tratando de que recuperen su dignidad a través de distintas iniciativas: otorgamos micro créditos para emprendimientos productivos junto al gobierno provincial y a la municipalidad y llevamos adelante junto a Cáritas diocesana el «Fondo Barrial para la Vivienda», con el objetivo de que puedan mejorar sus hogares. También trabajamos en red junto a otras instituciones civiles o de otros credos. Organizamos partidos y torneos de fútbol para sacar a los chicos de la calle y de la droga. De esta manera, buscamos darles contención, vamos haciendo lo necesario, dentro de nuestras posibilidades, para transformar la realidad.

Lo que me motiva a ser voluntaria de Cáritas es el amor por los hermanos, especialmente por aquellos que pasan por situaciones difíciles. Lo aprendí de Jesús. Quiero acompañarlos, escucharlos, estar con ellos. Es difícil hablar de Dios a la gente que sufre. Así se va descubriendo el verdadero sentido de la vocación de cada uno: El Amor. Cáritas es Amor y Dios es Amor».

Miguel Ángel Rivero

Cáritas diocesana Jujuy.

«Soy voluntario en Cáritas desde hace dos meses. La tarea concreta que realizo es de animación y capacitación a las Cáritas parroquiales de la diócesis de Jujuy y desde hace más de diez años lo soy en ámbitos parroquiales -animación de grupos misioneros, grupos de oración y ministerios de música- y comunitarios: por ejemplo, la Red para el desarrollo integral del niño y la familia (REDINFA), en el ámbito de la cárcel.

Es verdad que estamos atravesando tiempos de crisis y para algunos ésta palabra significa caos, para otros cambio y para pocos, a los cuales adhiero, designa Oportunidad y ésta es la otra razón de mi opción al asumir este voluntariado. Creo que es un tiempo oportuno para conocer las necesidades de la gente, las realidades diversas por las que atraviesan y las capacidades con las que cuentan. Un tiempo oportuno para crecer de otro modo, para ayudar con nuevas estrategias y servir a la comunidad desde la perspectiva de la Caridad Cristiana. Por eso para mí Cáritas es el espacio que favorece esta inserción a través del trabajo comunitario.

Soy Educador Sanitario y como tal hago hincapié principalmente en la promoción de la salud, y en relación a esto, el aspecto que más me llamo la atención de Cáritas diocesana Jujuy y me animó a sumarme es la promoción humana».

María del Carmen Hora

Cáritas San Roque, Bahía Blanca.

«Estoy trabajando desde hace 5 años y medio en Cáritas San Roque y en la Capilla Madre de la Divina Providencia, ya que la gente que nosotros atendemos vive en toda esa zona. Tratamos de llegar a la gente necesitada, actualmente estamos llevando adelante cursos, por ejemplo de peluquería, al que concurren entre diez y doce personas y también de tejido.

A mí me motiva a ser voluntaria el hecho de poder ayudar a la gente que necesita, buscar y ser un instrumento para contribuir a que puedan salir de la crisis que están pasando, es muy difícil porque a todos nos resulta difícil. Por eso es que mediante una ayuda, tratamos de incentivarlos a buscar un trabajo que puedan realizar y de esa manera promoverse.»

Patricia del Carmen Agüero

Cáritas Bahía Blanca.

«Hace dos años estoy en el equipo de vivienda y estoy trabajando en una comunidad en la sociedad de fomento «Puertas al Sur», en el Barrio Villa Caracol. Soy tesorera del equipo de vivienda, me encargo de recibir las cuotas cuando acceden al crédito para la compra de materiales y también participo de las encuestas a fin de conocer la realidad de las familias y saber quiénes pueden acceder a los créditos.

Lo que me motiva a ser voluntaria es ver tanta necesidad, particularmente acá en el Barrio ver que son muchas las necesidades, tanto de alimentos como de ropa, de calzado para los chicos. Charlamos con la gente y además de darles el crédito para la vivienda, al acercarnos compartimos con ellos sus historias, nos abren las puertas y eso es maravilloso.

Ricardo Fonte

Parroquia Nuestra Señora del Carmen, Diócesis de Bahía Blanca.

«Tengo 31 años y formo parte de la comunidad de la parroquia Nuestra Señora del Carmen de la ciudad de Tres Arroyos e integro su grupo juvenil desde 2004. Trabajo con varios amigos en la parroquia, el Grupo Maranatha, que cuenta con tres apostolados, particularmente de servicio a los demás y a través de uno de ellos, «Misioneros de la esperanza» junto a Cáritas acompañamos a familias necesitadas. En este momento estamos acompañando a una familia con diferentes problemáticas, también visitamos a los abuelos que residen en geriátricos, para compartir con ellos «la vida», de manera que se sientan acompañados y, además de llevar adelante diferentes proyectos. Para el año que viene la idea es trabajar en algún barrio y poder hacer un trabajo similar pero más abarcativo y coordinado con distintas disciplinas e instituciones.

Lo que me motiva a llevar adelante este voluntariado parroquial es la necesidad de llevar a Dios en nuestro corazón cada día de nuestras vidas, y como sabemos que no podemos hacerlo solos, nos unimos para hacerlo con más creatividad e ingenio, de manera de poder caminar juntos en comunidad y tratar de abrirnos a todos nuestros hermanos que necesiten a Dios, porque sabemos y creemos que es la única manera de poder transitar estos días en que la palabra crisis resuena con tanta fuerza».

Bubby Villafañe Fuentes

Cáritas Cafayate.

«Soy voluntario de Cáritas desde el año 1992, trabajo en Cáritas diocesana como tesorero y junto al director planificamos las actividades que llevamos adelante. Trato de aplicar todo lo que aprendí en los diferentes encuentros de los que participé y también formo parte de mi Cáritas parroquial, en la que fui director durante varios años.

Me motiva ser voluntario de Cáritas el compromiso ineludible, la preferencia social por los más pobres, e intento ser fiel a la iglesia para que desde la iglesia en su conjunto, surja esa respuesta transformadora».

Independientemente de la problemática humana que se genera en la crisis, nosotros somos gente de Iglesia, de Cáritas, por lo que me preocupa la crisis que se origina por la indiferencia, la que deriva y da lugar a todas las otras crisis, por la ausencia de criterios y valores que nos guíen».

© Año 2017
Cáritas Arquidiocesana Mendoza